Marcos Alcocer, Mª del Carmen


HERMANA MARÍA ROSARIO (Mª del CARMEN) MARCOS ALCOCER

Adoratriz de la Casa de Alcalá de Henares (Madrid)
Nació en Covarrubias, provincia de Burgos el año 1873. Fue bautizada en la parroquia de San Cosme y San Damián de dicha población. Ingresó en la Congregación de Adoratrices el 18 de Abril de 1897, a los veinticuatro años. Tomó el sagrado hábito el 29 de Junio del mismo año, con el nombre de religión, de María Rosario. Emitió los primeros votos, el 2 de Julio de 1899. Fue destinada a la Casa-Colegio de Burgos, el 20 de Abril de 1900. Hizo sus votos perpetuos en la capilla de la casa de Ávila el 15 de Octubre de 1904.

Regresó a la casa de Madrid el 13 de Noviembre de 1915, para marchar a las Palmas de Gran Canarias, al mes siguiente. En Agosto de 1922 fue destinada a la casa de Salamanca. Ejerció el cargo de superiora, en las casas de Burgos, Las Palmas y Salamanca. Infundía en las Hermanas y colegialas un gran espíritu, que las animaba en su labor. Tenía mucho celo por la observancia religiosa, y por el progreso espiritual de todas. En 1931, fue a la casa de Alcalá de Henares, para ser atendida de la enfermedad que había contraído, y que le impedía seguir ejerciendo el cargo de superiora.

Cuando estalló la Guerra Civil, daba pruebas de su acendrada virtud y total conformidad con la voluntad de Dios, en medio de sus padecimientos, que fueron acentuándose, hasta dejarla completamente imposibilitada. Todo lo soportaba con paciencia y dulzura. El día que Alcalá fue tomada por el ejército republicano, fue llevada al campo donde pasó el día con las demás hermanas de la Comunidad.

Junto a otras hermanas enfermas, fue llevada a una casita, que las religiosas habían alquilado. Durante la permanencia en el piso, estuvo atendida lo mejor posible. Sufrió las continuas amenazas y registros. Se mostraba siempre entregada a la Voluntad Divina y oraba sin cesar. Servía de edificación para todas las demás hermanas. Al tener que trasladarse a Madrid, se procuró también salvoconducto para la hermana María Rosario. En Madrid había gestionado la Superiora General que la recibieran en una clínica, pero no fue posible su traslado. Entonces logró que le permitieran vivir en la casa que fue del capellán, junto con dos Hermanas y dos Hijas de la Casa, que pasaban por colegialas. Allí permanecieron unos meses, hasta que en Noviembre fue incautado el piso por los milicianos, llevando a las hermanas a la cárcel y, a la hermana María Rosario, dijeron que la llevarían a un hospital de Madrid. Más tarde, se supo que dicho hospital había sido trasladado a Alicante. Desde ese momento se perdió la pista de ella. Se tuvo la terrible intuición de que pereció a manos de los perseguidores de la Iglesia.

Tanto la comunidad a la pertenecía como sus familiares le conceden la fama de martirio por lo que piden su canonización.